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jueves, 22 de marzo de 2012

Libertad, Amor y Perdón

“En el fondo de su corazón, Juan Salvador Gaviota adivinaba que era imposible vivir intensamente su libertad sin intentar liberar a otros, que la plenitud implicaba el servicio. El amor por los suyos, el respeto merecido y el perdón, eran tan importantes para él, como su ansiada libertad… Juan Salvador Gaviota comprendió que el espíritu no puede ser realmente libre sin la capacidad de perdonar… Esa capacidad de perdón fue un imperativo necesario para elevarse a un plano superior… Y volvió sin prédicas ni alardes… Solo trataba de ser una auténtica gaviota nacida para volar. Poco a poco algunas gaviotas jóvenes se fueron acercando a presenciar su vuelo vigoroso. Y le pidieron que les enseñara a volar, experimentar otra vida, atreverse a ser libres. Y se abrieron los cielos… Juan Salvador disfrutaba del inmenso gozo que produce el ayudar a otros… este gran paso lo convirtió en un verdadero maestro”.
“Por eso hoy más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que propongan pasión, el abrirse a la plenitud de lo desconocido, que nos levanten de tanto vuelo rastrero, de tanta ilusión de plenitud en un mundo sin horizontes ni sueños, que rescaten y propongan con esperanzadora firmeza la vuelta a la utopía, el atreverse a construir un mundo donde sea posible la libertad y la aventura del servicio.”

jueves, 2 de junio de 2011

El Amor - Platón

El amor al conocimiento, a la sabiduría y a la belleza es lo que Platón dice que está en el origen del Amor, fuera de toda realidad pasional. El amor se encuentra al tener una visión "parecida" a la que tuvimos como almas en donde apreciábamos fundamentalmente la belleza contemplando las "Ideas". Y esa luz sobre la belleza se arroja de repente a través de la vista volviéndola a encontrar en el cuerpo de la persona a que se comienza a amar. 

Estoy convencida que Platón sabe muy bien lo que dice! Abrzs, Majo 

miércoles, 18 de mayo de 2011

Un Cuento de Amor


El que ama de verdad, no deja que el otro sufra...
Busca por todos los medios de evitarle el dolor. Me gusto mucho este cuento. El Amor es generoso, desinteresado y da la vida por el otro. Abrz y que ese amor que buscas nunca te haga sufrir, Majo

sábado, 14 de mayo de 2011

Permanezcan en mi Amor - Juan 15 (9-17)

Jesús nos da su mandamiento de amar a nuestro prójimo como Él nos ha amado.

Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros
Foto tapa de mi Evangelio
Jesús es nuestro gran amigo, El nunca falla! Nos ama tal y como somos, conoce nuestras debilidades y aunque nos alejemos, Él nunca se aleja. Nos consuela, nos carga en brazos cuando no podemos seguir, comparte nuestras alegrías y nuestras penas. Nos deja el mandamiento del AMOR por que el amor lo puede todo por que Dios mismo es Amor. Solo nos pide que permanezcamos siempre en su Amor. Bendiciones en el Amor de Jesús. Majo

viernes, 25 de marzo de 2011

Háblanos del Amor...


Rosa del alma - foto Majo
Entonces dijo Almitra: Háblanos del Amor,
Y él alzó la cabeza y miró a la multitud, 
y un silenció cayó sobre todos, y con fuerte voz
dijo él:
Cuando el amor os llame, seguidle,
aunque sus caminos sean duros y escarpados.
Y cuando sus alas os envuelvan, ceded a él,
aunque la espada oculta en su plumaje pueda heridos.
Y cuando os hable, creed en él,
aunque su voz pueda desbaratar vuestros sueños como
el viento del norte asola vuestros jardines.
Porque así como el amor os corona, debe crucificaros.
Así como os agranda, también os poda.
Así como se eleva hasta vuestras copas y acaricia
vuestras más frágiles ramas que tiemblan al sol, también
penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra.
Como gavillas de trigo, se os lleva.
Os apalea para desnudaros.
Os trilla para libraros de vuestra paja.
Os muele hasta dejaros blancos.
Os amasa hasta que seáis ágiles,
y luego os entrega a su fuego sagrado, y os transforma
en pan sagrado para el festín de Dios.
Todas estas cosas hará el amor por vosotros para que
podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y con
este conocimiento os convirtáis en un fragmento del corazón de la Vida.
Pero si en vuestro temor sólo buscáis la paz del amor
y el placer del amor,
Entonces más vale que cubráis vuestra desnudez y
salgáis de la la era del amor,
Para que entréis en el mundo sin estaciones, donde
reiréis, pero no todas vuestras risas, y lloraréis, pero no
todas vuestras lágrimas.
El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
El amor no posee, y no quiere ser poseído.
Porque al amor le basta con el amor. 
Cuando améis no debéis decir "Dios está en mi corazón",
sino más bien "estoy en el corazón de Dios".
Y no penséis que podéis dirigir el curso del amor,
porque el amor, si os halla dignos, 
dirigirá él vuestros corazones.
El amor no tiene más deseo que 
el de alcanzar su plenitud.
Pero si amáis y habéis de tener deseos, que sean estos:
De diluiros en el amor y ser como un arroyo que
canta su melodía a la noche.
De conocer el dolor de sentir demasiada ternura.
De ser herido por la comprensión que se tiene del amor.
De sangrar de buena gana y alegremente.
De despertarse al alba con un corazón alado y dar
gracias por otra jornada de amor;
De descansar al mediodía 
y meditar sobre el éxtasis del amor;
De volver a casa al crepúsculo con gratitud,
Y luego dormirse con una plegaria en el corazón para
el bien amado, y con un canto de alabanza en los labios.
Kalin Gibran