viernes, 28 de octubre de 2011

Equilibrio Personal

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Si estamos insatisfech@s con la vida que llevamos y nuestra vida diaria se convierte en una carga pesada es probable que sintamos deseos de escapar, de huir hacia algún lugar recóndito donde recuperar nuestra identidad. La vida puede sonreírnos, las cosas pueden ir según lo previsto, nuestro entorno puede ser el adecuado, y aún así todo esto puede no satisfacer nuestros anhelos más íntimos. Por eso, a menudo emprendemos un camino en busca de algo que nos falta. Es probable que ni siquiera sepamos de qué se trata, por lo que no tengamos ni idea de por dónde empezar a buscar.
¿Has deseado alguna vez que tu vida fuera diferente? Puede que simplemente creyeras que necesitaras un cambio de aires o una nueva aventura personal o profesional, como cambiar de trabajo, mudarte a otra ciudad, tener un hijo, emprender un negocio o casarte. Lo cierto es que a pesar de que realices esos cambios en tu vida, al poco o mucho tiempo puede volver esa inquietud disfrazada de inconformismo. Y ¿entonces qué? Aunque muchas personas sienten esa necesidad de dejarlo todo alguna vez en su vida, pocas son las que se atreven a intentar satisfacerla.
En muchas ocasiones, lo que aparenta ser una sed de experiencias sensoriales, como disfrutar de la vida, del amor, de la comida, de culturas diferentes, de paisajes variados… resulta ser un hambre voraz de aceptación y de perdón. Muchas veces, lo que empieza siendo un cambio externo termina por ser una transformación interior. Ese recorrido hacia algún lugar desconocido donde esperamos hallar lo que nos falta (amor, paz, equilibrio) es un viaje hacia nuestro interior, donde se encuentra todo lo que en realidad necesitamos para ser felices.
Sin embargo, para apreciar la paz es probable que necesitemos sentir el conflicto; para vivir en equilibrio se hace imprescindible vivir momentos desconcertantes; para disfrutar del placer de encontrarnos es requisito perdernos primero. Cuando procuramos que nuestra vida sea tranquila evitando los sobresaltos para vivir en armonía, estamos bloqueando el devenir natural de las circunstancias. No podemos entender la primavera si no viene precedida del invierno.
EXITO
Las personas que alcanzan el éxito son personas normales haciendo cosas extraordinarias. El éxito es la suma de pequeñas dosis de acciones extras. Como es momento de hacer balance del año que está a punto de acabar, te pregunrás si has dado lo mejor de ti en cada ocasión. Si te has planteado cada día de este año como un reto nuevo que afrontar con ilusión renovada, seguramente el balance sea positivo y, o bien habrás logrado alcanzar tus metas o estarás en el camino trazado. Si por el contrario has sentido cada día como un obstáculo inquebrantable, el balance será negativo y tus objetivos estarán más lejanos. La diferencia entre una situación y otra sin duda está en ese esfuerzo diario por aportar la dosis extra de ilusión, de motivación y de entusiasmo en cada acción, en cada situación y en cada relación. Conseguirlo es una cuestión de hábito. Así que, si aún no lo has adquirido simplemente recorre cada día un kilómetro extra.
Si anallizas tus rutinas, puede que te des cuenta de que estás acomodado a hacer las mismas cosas de siempre y en la misma medida. Empieza por levantarte 15 minutos antes, por hacer esa pequeña tarea que te incomoda, por ser agradable con alguien a quien no toleras durante diez minutos, por escribir una nota de agradecimiento al día, por mostrar un gesto de cariño a tu familia o pareja antes de acostarte, por leer una página más cada noche, por repasar el informe una vez más antes de entregarlo, por entender a tus colaboradores, por conectar con tus clientes. Prueba a sonreir cuando descuelgues el teléfono, a dar los buenos días al entrar en el ascensor, a interesarte por tus compañeros, a escuchar el doble de lo que hablas. Todos estos pequeños actos que puedan parecer insignificantes, marcan la diferencia si se suman en el tiempo. Toma conciencia de la importancia de los pequeños detalles y esfuérzate en superarte e ir siempre un poco más allá de tus posibilidades. El carácter, como los músculos, se fortalece y flexibiliza cuanto más se entrena. Y todo entrenamiento requiere de esfuerzos cada vez mayores. No te conformes y da un poco más.